miércoles, 6 de abril de 2011

Un poco de novela

Como buena venezolana, crecí alimentando mi cuaima interior viendo las famosas novelas producidas por RCTV y Venevision (canales nacionales). Pero con la llegada de Directv refiné mi gusto, y ahora me quedo con las series semanales.

Desde que la estrenaron, no he parado de ver Grey's Anatomy. La he denominado mi culebrón favorito (así se le dice aquí a las telenovelas cargadas de escenas dramáticas y situaciones complicadas). Esta escena cada vez que la veo lloro como si fuese la primera vez. Es una de mis favoritas:




El no fue, se quedó callado. Decidió no firmar los papeles. A veces duele, me hace recordar


Abrazos grandes!


sábado, 26 de marzo de 2011

De mi relación con la capital

Me siento afortunada de haber nacido en Maracaibo, pero también de ser hija de una andina y un caraqueño. Esa diversidad me ha enriquecido a nivel cultural y moral. Siento gran amor y respeto por mis tres tierras, pero como buena "niña de papá" me inclinó más por mi ascendencia capitalina.

Recuerdo que desde muy pequeña me encantaba visitar a mi tía y primos. Llegar a la capital era como llegar a otro país. Me consentían hasta más no poder, y visitaba a toda la familia. Con los años mi percepción fue cambiando, y fui viendo otros aspectos aún más hermosos. Caminar por las calles de una de las zonas más bonitas, desayunar en sus famosas panaderías. Comprar en sus pequeñas tiendas. Salir a los locales nocturnos más exclusivos del país, y visitar los clubes de la gente de la high, me hacían sentir más importante, más cosmopolita.

De unos años para acá, la capital me habla más y más claro. He sentido la necesidad de irme hasta ella y hacer vida allí. Algo me conecta profundamente con su ser. Ese aroma a horneado en las mañanas, el sol que sale tempranito, el fresco que permanece en el ambiente durante el día y se intensifica en la noche. El verde de los arboles que veo por doquier. El ritmo acelerado, pero lento a la vez de sus habitantes. Esa manía de pretender que todo está bien, a pesar de que todo está mal. La cantidad absurda de vinos que se consiguen en un supermercado, y los litros que se se consumen. Los mejores chocolates del país a solo dos cuadras de donde vive mi tía. Los mil y un restaurantes, y mil y un centros de recreación, arte, teatro...

Y en especial, las carreras en el metro para no llegar tarde, la molécula del museo de los niños (que volvía a estar cerrada por mantenimiento), y el Avila con el Humboldt que se ve brillar desde la autopista. Y el hermoso mural que espero se mantenga dentro del hotel y el cual mi abuela Margarita vio tantas veces. El obelisco de la plaza Francia. El contraste del frío con el mar de Galipán (donde creo no volveré a estar). El hotel Avila con sus pisos blanco y negro, donde mi papá y mi tía debieron correr mientras mi abuelo Alfredo fue gerente.

Tantos recuerdos, y tanta historia. Gran parte de mi vida se ha desarrollado en esta ciudad que es tan querida y tan odiada.

Hace poco la volví a ver, y esta vez fue muy distinto. Le faltó romanticismo, le faltó gente, le faltó conversación. Ver el Humboldt nuevamente brillar desde la autopista me llenó de tristeza. Verla desde otros ojos no valió la pena. Le pedí perdón por no haberle dado lo que ella se merece cuando voy a visitarla. No se si pueda volver a verla como antes, no sin los detalles, y las historias, y las vistas desde la cota mil. No sin esa forma de mirar que me hizo quererla y necesitarla.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Confesiones de una mala mujer


Este relato está inspirado en las cientos, o tal vez miles de conversaciones con diferentes mujeres a lo largo de mis 29 años. Confesiones que me hicieron, y confesiones que algunas veces hice.


No ha sido la noche especial que esperaba. Aunque nose porque sigo esperando a que alguna lo sea.

Fue el mismo show: una llamada, un encuentro, alcohol y un polvo satisfactorio, más no memorable; voltearme, vestirme e irme. ¿El mejor momento de la noche? Cuando me acosté sola en mi cama.

Dejé de llevar la cuenta de cuantas veces a sucedido lo mismo, y cuantas veces he experimentado el mismo vacío. Ese vacío que persigue a las malas mujeres, como yo.

Si, he sido una mala mujer y durante mucho tiempo. Cumplo con las tres características básicas: Promiscua: Si. Egoísta: Muchas veces. Sola: Siempre…

Confieso que la norma social de castidad impuesta a las mujeres, me fastidia. Acepto que hombres y mujeres no somos iguales, y no lo seremos. Pero cuando se trata de placer, tenemos el mismo derecho a buscarlo, y obtenerlo.

No voy a negar que he roto la norma, y la moral la engaveté en más de una oportunidad. Por momentos dejé de pensar en el no le hagas a los demás lo que no te gustan que te hagan. Es cierto, nose hace; pero a veces me ha sido difícil no… Mentira! No me ha dado la gana de pararle bolas. Otros engañaron a sus parejas conmigo, y me lo gocé.

Aunque aquella noche de septiembre cuando me encontré con él, mi concepto de lo incorrecto cambió. Cuando me desperté a su lado y lo sentí, me dieron ganas de seguir sintiendo lo mismo todos los días. Creo que estaba… feliz; si si, lo estaba. Inclusive, cuando lo escuché hablando por teléfono con ella, no me importó, no me molestó, no me incomodó (bueno, un poquito).

Pero a las malas mujeres la falsa idea de la felicidad nos dura poco. Fue con ese maldito mensaje erróneamente enviado que la realidad me dio un golpe directo a la quijada. Estaba metida en el medio de algo que no era mío, que no me pertenecía. Estaba evitando que una pareja correctamente establecida disfrutara de un fin de semana romántico. ¿Por qué lo estaba haciendo? ¿Qué me pasaba? ¿Por qué ahora me importaba hacerle daño a otra?

Allí fue que entendí que una mala mujer nunca será la primera, nunca será tomada en serio. Estamos para complacer, no para ser complacidas. Yo nunca iba a ser tomada en serio. Una mala mujer no obtiene el titulo de “señora”, o de “la principal” Ella no tenía la culpa, no la tiene. No tengo porque hacerle daño. Ella se ganó su título, y él la escogió como compañera de vida.

Una mala mujer, nunca será suficiente para ningún hombre aunque este diga lo contrario. No es cierto que tengamos todo, ni que seamos espectaculares, ni que llegaremos a tener el mundo a nuestros pies. Una mala mujer no basta, no es lo que un hombre quiere. No se enamoran de nosotras. Nadie se enamora de las malas mujeres. No lo merecemos. Yo no lo merezco.

Una mala mujer se conforma con las pocas horas disponibles del hombre. Se conforma con la clandestinidad, y con los gestos diplomáticos en público. Se conforma con sonreír, gozar y entregarse en la intimidad, y pretender que todo es perfecto; y las lágrimas las contiene. Se conforma con esperar una llamada o un mensaje, y a tragarse las ganas de saber de él. Las malas mujeres se conforman con amar y no ser amadas. Una mala mujer se conforma con ser la otra, siempre.

Y cuando no se conforma, una mala mujer se queda sola.

Confieso que me enamoré, y que después de tanto tiempo seguí creyendo, y seguí sintiendo. Pero no me conformé. Y aquí estoy, sola, como siempre…


Confieso que he sido una mala mujer, pero me cansé de serlo.



domingo, 6 de marzo de 2011


Almost one week, and I’m still here.

Breathing…



domingo, 27 de febrero de 2011

¿Qué es la paz?

Escucho todo el tiempo que la piden, que es lo que necesitamos. Pero tengo la triste certeza de que anhelamos algo que no sabemos que es.

A veces creo recordarla, y se sentía bien. Creo que la paz era levantarme en las mañanas tempranito e ir al colegio sin pensar en más nada que la tarea que no había hecho el día anterior. Y en los paseos al cabo San Román, en el ranchón de Margarito; y maravillarme al ver las luces del puerto de Aruba de noche. La paz era las mañanas heladas en el nidal de nubes, y el aroma a arepa recién asada que salía de la cocina de Mariita. El correr con Sebastian en busca de moras frescas al fondo de la posada, mientras Madonna lloraba porque no podía alcanzarnos.

La paz... creo que la sentía cuando me dormía entre mi papá y mi mamá. Todo estaba bien, todo estaba tranquilo, todo estaba donde debía estar, y había lo que debía haber. Pero dejó de ser así hace mucho.

Quisiera por un ratico dejar de sentir el miedo cuando salgo a la calle, y la desconfianza que me genera cualquier ser humano que tenga a mi alrededor. La angustia de tener que sacar cuentas cada vez que me depositan el sueldo. Y la desesperanza de acostarme a dormir cada noche pensando que será de mi vida en un año y no poder hacer planes. La rabia de no tener un centavo para poder escapar a tanto caos. Y más aún, no tener a nadie con quien poder planear ese escape.

Quisiera dejar de sentir la envidia que me da saber que mis amigos se han ido, y los que quedan se irán. Y sobre todo, necesito dejar de sentirme sola, necesito dejar de llorar, y necesito dejar de extrañar.

¿La paz? ¿Alguien me puede decir, por favor, que carajo es la paz?

Se me olvidó...



jueves, 17 de febrero de 2011

Otro año más

Hoy estoy llegando a los 29 años. Me veo de 23 y me siento de 40.

Lamentablemente no puedo decir que me siento dichosa ni que he alcanzado todos mis objetivos a esta edad, porque no es así. La distancia entre mi realidad y mi plan original hace unos pocos años, es enorme.

Tengo lo básico, he conseguido lo básico. Pero nada extraordinario. Para este día, y esta edad pensaba que iba a estar comiéndome el mundo. No tengo el trabajo exitoso y reconocido con el que siempre he soñado, me lo arrebataron de las manos. No tengo grandes bienes materiales (entiéndase carro o vivienda propia), y por supuesto la independencia es casi una utopía. Tengo casi 30 años y tengo que pretender que no siento y no quiero. Ando mendigando amor cuando se suponía que para este día, y a esta edad estaría celebrando dichosa con mi compañero de vida y probablemente mi hijo o hijos.

Hoy que es un día para celebrar, tengo que trabajar doble turno para poder tener un ingreso extra, y para pagar la tarjeta de crédito que llegó al límite por un gasto imprevisto. Y por esto no puedo irme a cenar con mis viejos. A parte tengo una reunión donde se que me dirán que prontamente me quedaré sin trabajo, y con la buena situación de este país… Y para colmo, no tengo quien me saque a comer o me invite un helado, o un trago, o simplemente me lleve a dar una vuelta. Nadie quien me de un regalo tonto, o una flor, o un dulce. No lo tuve en San Valentín, y no lo tendré hoy (él ya tuvo su San Valentín y su cumpleaños, y su aniversario, y su navidad y su año nuevo y su todo con quien debe). Parece que estoy quedando por fuera de muchas ecuaciones.

Así que no tengo ganas de celebrar, no tengo motivos, no tengo dinero, no tengo gente y no tengo tiempo.


Not so happy birthday to me…



lunes, 14 de febrero de 2011

I HATE HATE HATE VALENTINE'S FU%&$ DAY
(I can't make you love me, and that's what I hate the most)

viernes, 17 de diciembre de 2010

Navidad 2010

Ya estamos a unos metros de la línea de llegada de esta "carrera" del 2010. La costumbre indica que es momento de reflexionar sobre lo sucedido y en base a ello hacer las respectivas promesas para el siguiente año.

Yo particularmente tuve un año lleno de nutridas experiencias y aprendizajes altamente significativos. En resumen, fue un buen año (a good year, como la película). Pero esta vez, por primera vez, en vez de ponerme a pensar en los buenos propósitos para el año 2011, daré gracias por todo lo obtenido.

Por fin he visto lo inmensamente afortunada que soy de tener lo que tengo. Había escuchado miles de veces que hay que ser agradecido y bla, bla, bla. Y pensaba que lo era, pero ha sido hasta hace unos días que entendí que si, es cierto, hay que ser agradecido por lo que se tiene.Podrá sonar a disco rallado, e inclusive aburrido pero no tengo gran cosa por la que quejarme, o que pedir. Tengo salud. No me falta ninguna parte del cuerpo. Tengo trabajo en un país con una economía malévola, y el sueldo me alcanza para lo necesario y un poquito más. Incursioné en un campo de trabajo totalmente desconocido en el cual descubrí una nueva vocación; y a pesar de no estar más en él, me dejó la satisfacción de haberlo hecho bien y el deseo de seguir ejerciendo (y lo he estado haciendo).

A nivel familiar, todos están bien y con salud. Mis viejitos (mis padres) están sanos, y eso es lo que más me importa. Mis amigos también están bien, algunos con sus altos y otros con sus bajos. Tengo familia y tengo amigos!!! No cualquiera se da el lujo de poder decirlo. Este año conocí gente maravillosa y me reencontré con otra. Todos llenan mi vida de diferentes maneras. Estoy rodeada de gente que me quiere y a quien quiero.

Y en el amor... Me va mejor de lo que esperaba. Quiero y me quieren, con eso me siento complacida. Entendí que el simple hecho de poder sentir amor por otra persona es motivo de celebración. Soy capaz de querer y de dar, y eso me demuestra que estoy viva, en vida. Y también entendí que soy merecedora del amor que me brindan, y que debo disfrutarlo de la manera que se me presenta.

Finalmente, ahora más que nunca me siento en directa conexión con Dios. Se que El está conmigo, y que me escucha aunque me lo haga saber 7 años después. Ahora si le agradezco, de verdad de corazón. Y le agradezco el haberme hecho ver. Le pediré para los demás, para que ayude a la gente de mi país que se quedaron sin nada, que los consuele y conforte. Que los ayude a ver, y les de el valor y la fuerza para superar esta difícil etapa. Le seguiré pidiendo reconciliación, y se que me complacerá. Y por ultimo le pediré por mi gente, que me les de salud y momentos de felicidad, que los llene de conocimientos que les sean útiles y los apliquen para su beneficio y el de los demás. Le pediré que los mantenga cerquita de mi para seguir disfrutando de ellos, y que me siga haciendo merecedora de su cariño y compañía.

¿Para mi? Solo le pediré que me siga dando momentos de felicidad.

Si, lo digo ya sin temor a que termine antes de tiempo: SOY FELIZ. ..."Es maravilloso Señor tener tan poco que pedir y tanto que agradecer."


Feliz Navidad y exitoso año 2011!



(Gracias por estar y por ser, gracias por completar mi rompecabezas, gracias por hacerme feliz).



viernes, 26 de noviembre de 2010

Una de mis frases favoritas


"... y las palabras se hicieron voz..."



Simple.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sobre el sindrome de abstinencia

Es curioso ver como los seres humanos reaccionamos ante diversas situaciones...

Pasar por el sindrome de abstinencia (respuesta del cuerpo ante la ausencia de elemento adictivo y también de la mente) no es nada agradable ni sencillo. Yo por mi parte no pase de 5 semanas sin fumar. Aunque no me ha provocado más, pero al tener estimulos en el ambiente se me volvió imposible resistirme.

Hacer dieta es casi imposible para mi, no consigo pasar más de una semana privada de lo que me gusta comer (que es bien grasoso y dañino), pero al menos trato de comer más balanceado sin prohibirme por completo lo que adoro comer.

Todas las adicciones radican en la dependencia, ¿de que se depende? quizás de la sensación de bienestar. ¡Oh si! bendita sensación de bienestar y placer que obtenemos al colocar en nuestro paladar ese primer bocado con aquel sabor que nos transforma. O esa primera inhalada del cigarro que sentimos como nos inunda los pulmones. Y como nos regodeamos y sentimos que es lo mejor que nos ha pasado en la vida y que no cambiaríamos nada de ese momento.

¿Y que pasa después de reaccionar y darnos cuenta lo que hemos hecho? La mayoría de las veces culpa y verguenza. Pero hay quienes no les importa caer, y recaer, y volver a caer. Aunque todos los días se levanten sabiendo que no deben, pero Dios!!! que bien se siente...

¿Qué tan bueno será dejarnos caer en esa sensación de bienestar y seguir dependiendo?

¿Seremos adictos? Tal vez... ¿que tan bueno, o que tan malo podrá ser esta adicción?

En realidad, no lo quiero saber. Al menos no por ahora.


Se les quiere una abrazo a todos. Pronto pasaré a visitarlos.


jueves, 14 de octubre de 2010

2das partes...

Hay un dicho muy popular que reza "segundas partes no son buenas" .
No se que tan segunda parte sea o llegue ser. Pero quiero creer que en este caso, una segunda parte va a ser mucho mejor.
Aunque no niego que aun me persiguen de vez en cuando los miedos de la primera secuela, pero les doy una patada y los mando bien lejos para que no me fastidien.
Habiendo correjido las fallas en filmacion y edición. Habiendo mejorado el guion y la fotografía, es hora de continuar con esta historia.

lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Qué quieres de mi?

- ¿Qué quieres de mi?
- ¿Como que que quiero de ti?
- Tú entendiste la pregunta... Cuentame.
- De querer... debería empezar a decir quería. Ya no vas a estar para seguir queriendo.
- Bueno, quedan 9 días de los cuales podrías aprovechar. ¿O no quieres?
- Eso quiero, pero... ¿como hago?
- ... como te dije, no es cien porciento seguro. Estoy esperando confirmación.
- Entonces seguiré queriendo durante 9 días, y luego dejaré de querer...


lunes, 16 de agosto de 2010

No puedo evitar recordar bonito

Pasé las dos últimas noches pensando en un miles de palabras para explicar todo lo que sentí y reviví ese día al recordar por todo lo que pasamos en tan poco tiempo.

Como bien te dije en ese mensaje, no puedo evitar recordar bonito y llorar amargamente por lo que pudo llegar a ser. Aún tienes la capacidad de sacarme lágrimas y sonrisas a pesar del tiempo. Aún se me eriza la piel al recordar nuestro primer encuentro, y nuestro primer beso, y ese día lleno de paseos, frío, lluvia, montaña, historia. Todas la palabras y los sobrenombres cariñosos.

Así como te reclamé varias veces por tu decisión, y te dije lo que pensé y sigo pensando de ti. Así mismo reconozco y te digo dejando el orgullo a un lado, que se que nunca voy a encontrar a alguien que me trate ni que me quiera ni que me haga sentir como lo hiciste tú. Lamentablemente entre nosotros no puede haber puntos medios ni grises, a pesar de tu manía de buscar el equilibrio y el balance en todo. O somos, o no somos.

Extraño lo que fuimos, extraño a aquel que conocí y extraño a la que era contigo. Y que aunque entre nosotros no queden más palabras, quiero que siempre tengas presente lo bonito que me pusiste la vida, y que eso lo recuerdo con una sonrisa y te lo agradezco.

Se feliz, que yo trato de hacer lo mismo...

lunes, 2 de agosto de 2010

Intentado...

Hace bastante que no pasaba por acá, y todo debido a que aún sigo sin computadora.

Sigo intentado... Intentado hacer lo mejor posible mi trabajo (y lo he logrado);
intentado que el dinero me alcance a pesar de la inflación (no lo he logrado tanto);
intentado mantenerme optimista ante todo lo que parece venir en los proximos meses;
intentado no sentirme depre cuando veo que mis amigos se casan;
intentado no dejarme caer cuando me veo sola;
intentado entender porque pasan muchas cosas;
intentado educar a la gente (hasta donde pueda);
intentado no llamar o escribir a quien no debo;
intentado evitar a quien debo (pero como me cuesta)

Ahi voy... como puedo y con lo que puedo, intentado no sentir tanto cunado no debo, he intentando sentir mucho cuando si debo.