martes, 17 de abril de 2012

Que cosa con el instinto...

Voy llegando de visitar a una compañera de trabajo que tuvo a su segunda beba el sábado. No estaba muy segura de ir, pero como había posibilidad de obtener una cola a mi casa, dije que si.

Las otras dos compañeras con las que fui iban más que emocionadas de conocer a la bebé; yo iba midiendo el tiempo a ver si me alcanzaba para pasar por la farmacia. Una vez en el apartamento sale la orgullosa mamá con la cosita de solo 4 días, las otras dos muertas de la ternura y yo... sonriendo y viendo lo chiquita y roja que estaba.

Ok... es solo una bebé muy chiquita y bonita "big deal". Pero todo cambió al tenerla en mis brazos, fue tan cómodo y tan perfecto, y ella se sintió tan tranquila conmigo que lo único que alcancé a decirle a la mamá fue: "déjamela que yo te la cargo" Se despertaron sentimientos que no recuerdo haber experimentado antes, y solo repetía en mi mente: "quiero una para mi, quiero una para mi".

Definitivamente estoy lista, no tengo miedo a cargarlos, a cambiarlos, a alimentarlos, y mucho menos a amarlos y enseñarlos. el instinto me gritó tan fuerte hoy que lo escuché claro y preciso: QUIERO UN BEBÉ.

Pero no se dará hasta que no logré establecer una familia, porque soy de esas que insiste en traer a niños en el seno de una clásica familia con papá y mamá. Así que es hora de empezar a moverme y buscar al que será el privilegiado de combinar sus genes con los míos y crear super seres humanos.

Y ya se donde comenzará mi búsqueda...


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